Five identical woman standing in the trenches of a field with umbrellas

Darling is working to translate some of our content into Spanish. If you have edits or feedback on this translation, our team would love your input! Email blog@darlingmagazine.org and include Spanish Translation in your subject line.

Translation via Jennifer Rodriguez

Esta publicación se publicó originalmente el 11 de noviembre de 2019.

Ha pasado un tiempo desde que me di cuenta de que el racismo no era una cosa del pasado, sino más bien un sistema que está activo en nuestra “sociedad progresista e ilustrada posmoderna”. Aunque no puedo recordar el momento exacto en que me di cuenta (¿tal vez hace un año más o menos?), Puedo recordar que fue catalizado por actos de racismo que alcanzaron un punto álgido innegable en Estados Unidos.

Los incidentes de violencia racial en Charlottesville y Ferguson me sorprendieron a darme cuenta de que tenía una comprensión unidimensional y bastantemente distorsionada del mundo. Durante los últimos 25 años, inconscientemente había asimilado solo una pequeña parte de la historia de nuestra nación. Inconsciente este filtro me impidió ver que el racismo, de hecho, no estaba muerto.

 El racismo que vi desarrollarse en mi comunidad local y en mi nación contrastaba radicalmente con la narrativa que me enseñaron en las clases de historia en mi escuela. La falsa noción de que el racismo había muerto hace mucho tiempo con Brown vs. Board de Education, The Freedom Riders y Martin Luther King Jr. Esencialmente, me habían entregado una historia que me decía que habíamos evolucionado más allá del racismo.

Me habían entregado una historia que me decía que habíamos evolucionado más allá del racismo.

Five identical women in the same outfit looking through binoculars

Sin duda, como gente blanca, nuestro privilegio colectivo había permitido que el racismo fuera percibido como un problema definido que ya había sido resuelto. Un problema con un antes y un después, un después en el que habíamos estado viviendo durante décadas. Una de las principales fuentes, en que me di cuenta, de esta falsedad había sido que había estado escuchando predominantemente voces blancas sobre temas como el racismo (y básicamente todo lo demás), y eso me habilitó perderme el verdadero estado de la nación y, en cambio, respaldar un imagen más apetecible.

Había una homogeneidad en las noticias que estaba leyendo, las personas a las que seguía, las películas que estaba viendo y los libros que estaba leyendo. Comencé a comprender que los medios con los que me había conformado a interactuar con me estaban formando una visión del mundo a la cual ya no estaba suscrita.

Entonces, ¿qué podemos hacer como comunidad para enfrentar la trampa, de nuestra propia creación, en la que a menudo nos encontramos? La trampa de escuchar las mismas voces, que nos cuentan las mismas historias desde los mismos puntos de vista. Necesitamos diversificar: nuestras mesas, nuestros grupos de amigos y los medios que consumimos. 

Necesitamos diversificar: nuestras mesas, nuestros grupos de amigos y los medios que consumimos. 

Five identical women dressed in the same outfit holding a vegetable in front of a garage

Mi primer paso, en un esfuerzo por romper mi burbuja de ignorancia, fue diversificar el contenido que consumía. Quería salir de la narrativa singular, que el racismo era una cosa del pasado. Quería ver lo que veían mis vecinos. Quería estar indignada y no apartar la mirada de la violencia sin sentido que todavía bombardea a los niños negros en sus caminatas a casa desde la escuela.

Necesitaba la llamada de atención. Necesitaba ver lo que la gente de color habían estado viendo todo el tiempo. Que mis libros de historia, canales de noticias y privilegios me habían ocultado. Encontré líderes de opinión que me enseñaron que ningún día es seguro para una persona de color. Siempre ocurre un incidente en nuestro mundo que te hará hervir la sangre, atrocidades sistémicas contra nuestros vecinos de color.

Necesitaba la llamada de atención. Necesitaba ver lo que la gente de color habían estado viendo todo el tiempo.

Académicos como Rachel Cargle me enseñaron que mi “indignación no es suficiente”. Que tengo que actuar cuando estoy indignado. Ella me enseñó que las mujeres de color no están aquí para ser mi maestras; su papel en este mundo no es iluminarme sobre todas las formas en que soy cómplice del racismo sistémico. Su papel es ser quienes ellas quieran ser y para me es escuchar.

Creo que nos convertimos en lo que vemos, escuchamos, leemos y miramos. Personalmente, sé que el prejuicio seguirá existiendo dentro de mí si no diversifico mis fuentes de información. Cuando comencé a expandir mi fuente de noticias, para incluir nuevos puntos de vista, encontré una comunidad que estaba ofreciendo un espacio que promovía las vidas y las historias de las personas de color, personas como las que se mencionan a continuación.

Algunas notas sobre la lista de recursos que me han sido útiles:

1. Dejemos que sus espacios sean educativos para nosotros sin ser una carga para ellos.

El propósito principal de estas personas y estos espacios no es educarte o explicar por qué crees que no estás siendo racista en una cierta situación.

2. Escucha. Escucha. Escucha.

Tu trabajo, si eres blanco, es escuchar. Escucha sus historias. Escucha la verdad. Escucha su perspectiva. Cuando quieras comentar o ocupar espacio en su plataforma, haz una pausa y resiste la tentación de centrarte en su historia.

3. Es un proceso continuo de aprendizaje.

Sigue. Lee. Ve. Apoya financieramente. Aprende.

Líderes en justicia racial y reconciliación para seguir:

Organizaciones para seguir:

Libros para leer:

Programas de televisión, películas y documentales para ver:

¿Cómo puedes diversificar las voces que escuchas en línea, en textos, imprentas y en la televisión? ¿Cómo podemos crear colectivamente espacios abiertos para discutir el racismo y cómo impacta a las personas de hoy?

Imágenes vía Diane Villadsen, Darling Número 13

Total
1
Shares

Leave a Reply

Your email address will not be published.

*